SER FELIZ, ¿UNA OBLIGACIÓN, O UNA OPORTUNIDAD DEL ALMA?

Cuando de tan preocupados por ser felices, nos volvemos infelices…
Esta frase me permite reflexionar sobre un tema tan vasto como la felicidad, Sobre ella se han expresado la filosofía, las distintas religiones, la psicología y los místicos, entre otras muchas y valiosas voces. En estas breves líneas, no pretendo, ni puedo, agotar el tema, tan solo proponernos pensar sobre, lo que juzgo como cierta tendencia actual. Esta tendencia la observo expresada en una especie de “urgencia por la felicidad”, por lograrlo todo, sin premuras, sin riesgos y sin incomodidades. Esta tendencia se presenta como un impulso, como un deber, casi un mandato: “debes ser feliz” y  “ahora”.
No es que este mal o sea impropio querer la felicidad y obrar para alcanzarla, claro que no. No se trata de una apología a la melancolía. El problema es cuando la felicidad, la plenitud, se vuelven un mandato, cuando sentimos que la noble aspiración humana al bienestar se ha vuelto un imperativo, una carga. No  importa cómo, en ese mismo momento, cuando la felicidad y el bienestar se tornan un deber y una exigencia, es cuando esa búsqueda empieza a sernos fatigosa, en ese momento es cuando paradójicamente nos alejamos de ese estado, ese agalma se nos torna elusivo, y pienso: ¿no será que estamos considerando a la felicidad como un objeto?, ¿Cómo si fuera un llamativo collar que adquirimos y podemos portar?, ¿como algo que podemos consumir o comprar? Así; este imperativo transformado en una  carga, finalmente lejos de acercarnos a ese estado de dicha nos aleja de él, nos estresa, nos vuelve taciturnos, amargados o nos frustra y resiente de impaciencia. Y me pregunto ¿en todo caso, no será que la felicidad no es tanto un objeto a conseguir, como un estado del alma? Al considerar a la felicidad como un objeto, estamos enfrentados a la dualidad poseer-perder, ganar-fracasar. Desde esa perspectiva, estamos en una actitud “combativa”, pelándonos con todo aquello que suponemos nos aleja de la plenitud. Nos tornamos descorteces con lo que nos pasa y con nuestros estados de ánimo. No permitimos los matices y las sombras que son también experiencias importantes para el alma. Nos obligamos a estar “pum para arriba”, despreciamos el devenir que nos propone el día a día para cumplir, para llegar, para consumir, esa prometida y exigida felicidad. Pero tal vez la dicha, la felicidad, acaso sea más una síntesis entre la posibilidad de poseer y la posibilidad de soltar, un encuentro entre la alegría por lo que es y la reconciliación con lo que no es, un estado paradójicamente que tiene mucho que ver con la aceptación del vacío. La felicidad, la plenitud, tal vez entonces, nos acaezca cuando soltamos el resultado, cuando podemos estar en paz con lo que es y con lo que hacemos, cuando podemos aceptar incondicionalmente quienes somos, nuestra circunstancia y a los otros tanto en lo que tienen de luz como de sombra. 
Como vemos, es algo que nadie nos puede imponer, algo que no nos podemos obligar, es algo que tan solo nos sucede, o nos va sucediendo, o mejor aun, cuando permitimos que nos ocurra. Y tal vez, nos suceda en el mismo momento en que nos permitimos soltar la compulsión a ese imperativo, y simplemente nos dejamos ser..®




CONJURAR EL MIEDO PARA TRANSITAR LA AVENTURA DEL VIVIR

El miedo. Sabemos que el miedo es parte de nuestra herencia biológica, diseñado para preservar la vida, aprehender los peligros y crear una memoria para prevenirnos. Los biólogos ubican este mecanismo en una localización neurológica llamada cerebro reptiliano. Ahora ¿qué pasa cuando dejamos que nos tome el miedo sin darnos cuenta? ¿qué pasa cuando el miedo se dispara en automático y no podemos darnos cuenta, cuando nos sentimos temerosos pero no sabemos de qué? Impasibles e impotentes comenzamos a observar como la prudencia se transforma en detención y dejemos de poder evaluar correctamente los peligros potenciales, sentimos que perdemos el gobierno sobre nuestra emocionalidad y nuestra accionar se ve afectado, mermando nuestra iniciativa y poder.

Como seres racionales tenemos una ventaja comparativa enorme para la supervivencia lo que hace al miedo menos necesario y a la razón, la intuición y la imaginación más valiosos, tenemos la posibilidad de no correr ante el rugido de un león en el cine porque entendemos que no corremos peligro. Podemos saber que una situación peligrosa del pasado no necesariamente lo es en el presente, que los recursos y herramientas que incorporamos nos hacen factible lo que antes no lo era, podemos imaginar como cambiar una situación displacentera para transformarla antes que huir, podemos asistirnos del conocimiento, la intuición y el cálculo para despejar las dudas y fundamentalmente podemos hacer uso de otra cualidad heredada en nuestra biología: el coraje, cuya significado etimológico se relaciona con corazón (del latin, cor y del griego, kardiá), diseñado para conseguir lo que necesitamos para sobrevivir y del cual nos servimos para avanzar en la vida aun cuando ni el calculo, ni el conocimiento nos sirven de referencia.


Este video, del genial Jesús Quinteros, aborda el problema de cuando son otros los que manipulan nuestros miedos, cuando inadvertidamente somos alimentados, estimulados, empujados a temer y terminamos haciendo propios temores (muchas veces de otros) que en lugar de preservarnos nos adormecen, no hacen vivir ansiosos, coartan nuestra libertad y expresión.
Cabe preguntarse también ¿cómo actuamos cuando más allá de miedos socialmente estimulados son nuestras personas cercanas o nosotros mismos que más o menos conscientemente alimentamos al dragón?: "No inicies este proyecto porque te puede ir mal", "Mejor no le digas porque te va a dejar de querer", "Quedate en casa que estas a salvo" "¿Por qué arriesgarme e innovar?" "¿Qué van a decir si hago esto que deseo, necesito o me gusta?", "¿Y si me va bien, qué van a pensar?". Muchas veces ese miedo se instala allí donde creemos que si expresamos nuestra singularidad, si asumimos el compromiso con lo que nos importa y deseamos seremos apartados de la comunidad, situación que en nuestros orígenes podía significar la muerte, pero que hoy carece de sentido.
Ese temor logra que nuestra vida ensombrezca, que abandonemos nuestros sueños, que nos cerremos al contacto con otros, que nos quedemos en casa, que desconfiemos del vecino, que dejemos de hablar de lo que importa, que dejemos de pedir, prometer y ofrecer, que no iniciemos nuestros dorados proyectos y que finalmente vayamos temiendo a la misma vida. Vida que es imposible vivir sin riesgo. Ya que una vida con sentido no es sin riesgo, ya que alcanzar los frutos sabrosos del vivir implica asumir inseguridades y peligros, implica hacerse cargo de nuestra potencia y capacidad.
Si nuestro destino es convertirnos cada vez más en seres luminosos y conscientes, esto no puede hacerse sin conjurar el temor y animarse a avanzar hacia la sombra, sabiendo que esa luz que llevamos nos transforma en seres más plenos e integrados. Sabiendo que al avnazar, al cuestionar aquello que creemos natural, que al revisar nuestros fundamentos e indagar en nuestras profundidades al peor de los miedos lo podemos sentar en nuestra falda, cantarle una canción de amor y observar como se aleja para que expresemos así en forma y medida todo nuestro brillante potencial, para que nuestro corazón coraje nos impulse hacia todo lo que podemos llegar a ser.®

LA SENDA DE LA CONSCIENCIA ¿CELEBRACIÓN O AUTOPUNICIÓN?

Iniciar o transitar un camino de desarrollo personal y logro implica que seguramente confrontaremos con potencialidades y debilidades, con zonas “ciegas” y de sombras. A veces cosas que no sabemos y otras veces cosa que sabemos pero hemos olvidado ya que nos resultan dolorosas o bien incompatibles con quien queremos ser, ya sea según algún aspecto de nuestra personalidad o, según algún mandato que heredamos.

Transitar la senda de quien uno es reflexivamente es hacer visibles fortalezas, posibilidades, dones y potencialidades que hasta ese momento no habíamos observado. Es probable también, que aparezcan cuestiones que, para bien o para mal, revelen contradicciones entre quien decimos que somos y quienes vamos siendo con nuestras acciones y nuestros sentimientos, invitándonos a producir nuevas coherencias más plenas y satisfactorias. También, descubrimos emocionalidades que se presentan como obstáculos a la concreción de las cosas que nos importan, y que podemos juzgar muchas veces como “incómodas o negativas”, (que dicho sea de paso al juzgarlas así dificultamos el acceso a ellas) tales como el miedo, la resignación, el enojo, los celos o la envidia y el resentimiento; y seguramente también, descubramos aspectos y tendencias de nuestra corporalidad que hacen coherencia con esos estados del ser.

Conocerse a sí mismo, emprender un proceso de desarrollo, de logro y expansión personal implica tomar consciencia, darse cuenta de aspectos de uno mismo desconocidos y poderosos y a la vez producir miradas nuevas sobre uno mismo y sobre los contextos en donde participamos.

Ahora bien, este “darse cuenta” implica una posibilidad de sumar y engrandecer quien uno es, sin embargo, muchas veces vivimos estas revelaciones con culpa, ya que nos acusamos de no haberlo sabido antes, nos señalamos por no haber sido conscientes, por ejemplo, de alguna tendencia limitante de nuestro potencial, o bien, nos reprochamos por haber actuado de manera “errónea” en algún dominio de nuestra vida, sea en nuestro trabajo, con nuestra pareja, con los hijos, o con nosotros mismos; o simplemente nos invalidamos porque ahora sabemos nuestra participación y responsabilidad en los juegos que jugamos con otros y que nos resultan insatisfactorios.

Me gustaría traer aquí el símbolo de la espada como representación imaginaria de la consciencia, del acto mismo de “darse cuenta” y de revelarse a sí mismo. Esta espada, es capaz de cortar el velo de la ceguera, de mostrarnos los caminos que permanecían ocultos, la espada libera del temor que nos impide ver y aparta la inercia que nos deja haciendo siempre lo mismo. La espada nos revela nuestra manera de percibir el mundo y a nosotros mismos para ofrecernos la posibilidad de producir nuevas y poderosas interpretaciones y visiones. Ahora bien, muchas veces nos ocurre que ese poderoso filo de la espada, lo usamos para lastimarnos a nosotros mismos, para autoinfringirnos dolor, reconocible como autoreproche, queja, culpa o punición. Son esos momentos que comenzamos con cataratas de juicios invalidantes sobre nosotros mismos que no aportan nada más que una merma en nuestra estima y valor, y que nos retraen a la inacción y al dolor.

Desde mi perspectiva, cuando actuamos así, nos negamos a nosotros mismos el concedernos el rol de aprendiz y desconocemos el coraje que implicó salir de las zonas de confort para conquistar espacios de mayor expresión y expansión personal. A la vez que nos desconectamos de la alegría que implica descubrir lo que nos impedía conquistar un logro.

El revelar nuestros puntos ciegos no está al servicio de que ejerzamos la crueldad con nosotros mismos (mucho menos con otros). Como aprendices necesitamos estar atentos a no lastimarnos, a darnos cuenta que el “darnos cuenta” tiene por objeto la apertura de territorios de posibilidad y aprendizaje. Es una oportunidad para desarrollar el entusiasmo por el crecimiento obtenido y para celebrar porque la consciencia implica la capacidad de poder, es decir, la posibilidad cierta de la acción efectiva. Así, la amorosidad se presenta como un valor principal y fundacional para acompañarnos en nuestros procesos, la amorosidad que implica la aceptación y legitimación incondicional de quienes vamos siendo y el cuidado por nosotros mismos al confrontar con nuestras zonas desconocidas o dolorosas.

Así, entonces, el “darse cuenta” nos invita a preguntarnos: ¿qué actitud voy a tomar con el nuevo conocimiento o perspectiva que he adquirido? Podré elegir el camino, de la crueldad, la crítica y la exigencia conmigo mismo, camino que por otra parte me conduce a la inacción; o bien, tomar la senda de la observación amorosa de mi dignidad de aprendiz en el vivir y habilitarme el entusiasmo con lo que se me está revelando, ya que lo descubierto, como un tesoro para el buscador, me permite hacer los corrimientos necesarios y diseñar las acciones adecuadas para lograr conquistar mayores espacios de plenitud y logro, lo que se traduce en una serena alegría de quien uno es y lo que puede alcanzar. ®

Gonzalo Grande

Conoce mi propuesta para el logro de tu potencial

Taller "ENCUENTRO CON LA SOMBRA UN SALTO A TUS POSIBILIDADES"


”No nos iluminamos imaginando figuras de luz, si no llevando la luz de la consciencia a nuestra sombra” Carl G. Jung
En este taller te propongo explorar, a través de ejercicios, juegos e imágenes, ese espacio de nosotros mismos que ha quedado en la sombra y es el reservorio de nuestros recursos y potencialidades.
La invitación es a reencontrarse con recursos y potenciales y darle la bienvenida a aspectos escindidos y fragmentados de uno mismo. A través de distintas dinámicas vamos a facilitar un contexto que te permita hacer conscientes aquellas limitaciones derivadas de creencias y mandatos que fuiste heredando y aprendiendo y que impiden el desarrollo de tu potencial en el presente, reapropiándote así, de posibilidades y recursos olvidados o simplemente desconocidos, que te habiliten una mayor expresión de tu bienestar y potencial y personal.
La sombra personal es una entidad psíquica, llamada así por la psicología analítica de Carl G. Jung, que se va formando desde que somos muy pequeños y de alguna manera representa la contracara de nuestras identificaciones, y las partes de nosotros mismos que tuvimos que dejar de lado para poder pertenecer y ser aceptados en la familia, en la escuela, la cultura, el mundo del trabajo. Lo primero que pensamos cuando hablamos de la sombra es que allí se esconde lo más terrible de nosotros mismos, pero cuando nos animamos a indagarla, nos damos cuenta que es un reservorio de creatividad, vitalidad y posibilidades. Imaginen por ejemplo una familia donde el tener dinero era cosas de ladrones, ¿cómo se sentiría uno de sus miembros si tuviese un empleo donde ganase mucho dinero? Es probable que muy culpable e hiciese cosas para saboteárselo y mantenerse en la escases y lo mismo puede pensarse con los afectos, con el trabajo, con la salud. Así los invito a imaginar y a revisar que cosas tuvieron que dejar de lado para ser aceptados y amados, que partes de su alma han quedado en el camino.
Este taller, a través de herramientas y dinámicas relacionadas a la psicología y el coaching, propone reencontrarse con esos fragmentos "del Alma" para acceder a una mayor plenitud, realización y poder elegir desde un mayor nivel de consciencia quien queremos y que queremos ser en nuestra vida.
PRÓXIMO ENCUENTRO: Reservar Vacante vía mail
Para informes e inscripción comunicarse a gongrande@yahoo.com

LA SOMBRA ¿UN VIAJE TEMIDO O UN SALTO A NUESTRAS POSIBILIDADES?

Muchas veces nos proponemos ciertas cosas, objetivos, planes, metas, pero con el tiempo vemos que aquello que nos importa parece hacerse más lejano y difícil.

Queremos mejorar en nuestro trabajo pero nuestras tendencias parecen llevarnos hacia otro lado. Deseamos sentirnos más plenos y felices, pero nos descubrimos ansiosos y con amargura. Buscamos éxito material y nos encontramos en el mismo punto de partida contando las monedas. Nos decimos, esta vez superaré los problemas con mi pareja, o conseguiré una y sin embargo no logramos el anhelo.

Así, va pasando el tiempo y frente a estas situaciones, es común que nos sintamos frustrados, desanimados, impotentes y hasta algunas veces desistamos echando culpas a nuestros semejantes, al jefe, a la pareja, a nuestros padres, al país, y lo peor, nos culpamos a nosotros mismos, con lo cual cerramos el circulo buscando algún castigo, que muchas veces implica conductas que nos alejan cada vez más de aquello que soñamos, porque ya sabemos, toda culpa busca un castigo.

En esos momentos es cuando surge la posibilidad de interrogarnos sincera y amorosamente: ¿Cómo es que me ocurre lo que ocurre? ¿Para qué sucede? ¿Dónde está la traba que no me permite acceder al logro? Y las preguntas tienen una virtud, nos ayudan a buscar, son las brújulas del navegante de la consciencia, nos enfrentan con lo que no sabemos, o mejor dicho nos abren el espacio para darnos cuenta de lo que no sabemos que sabemos, nos conectan con esa dimensión de nuestro ser que sabe, que está ahí, que late y se expresa pero de la cual nos cuesta anoticiarnos.

Carl Gustav Jung, el genial psiquiatra suizo, pensaba que todo lo que no se hace consciente, se manifiesta en nuestras vidas como destino y así, es probable entonces que aquellas trabas que se interponen entre nuestras aspiraciones y el logro de ellas tenga que ver con lo que desconocemos de nosotros mismos y eso que desconocemos “nos actúa” en transparencia, mueve los hilos de nuestras acciones sin siquiera darnos cuenta que esto ocurre. El Dr. Ronald D. Laing lo expresa del siguiente modo: “El rango de lo que pensamos y hacemos está limitado por aquello de lo que no nos damos cuenta. Y es precisamente el hecho de no darnos cuenta de que no nos damos cuenta, lo que impide que podamos hacer algo para cambiarlo. Hasta no darnos cuenta de que no nos damos cuenta seguirá moldeando nuestro pensamiento y nuestra acción”. A este “otro yo” este espacio donde se acumula el saber no sabido Jung lo llamaba Sombra y lo identificaba a un arquetipo del inconsciente colectivo humano, es decir una instancia, que en tanto humanos compartimos con toda la humanidad, algo similar a lo que Freud podía llamar inconsciente.

El gran viaje comienza entonces por adentrarse en las sombra, muñirse de la luz de nuestra consciencia y con paso decidido y amoroso explorar ese mundo ignoto que somos nosotros mismos. Y la idea tal vez nos asuste porque pensamos, creemos, que en este viaje solo encontraremos zonas reprochables, deseos repudiados, comportamientos infantiles. Y tal vez sea cierto que nos encontremos con heridas para sanar, pero la buena noticia es que ese lugar llamado nuestra sombra es una bodega de potencialidades, de energía vital y de poder, allí encontramos nuestra creatividad, nuestra potencia, nuestros aspectos más singulares y preciosos, la inspiración y respuestas a preguntas que hasta ahora ni siquiera nos animábamos a formularnos.

Es así que transitando estos espacios reprimidos u olvidados de nosotros mismos encontramos las trabas que detenían nuestro desarrollo y nos integramos con aspectos posibilitadores que nos permiten desde una nueva manera de ir siendo en la vida el logro de nuestras potencialidades y aspiraciones.

Gonzalo Grande

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¿QUIEN TENEMOS QUE SER PARA VER EL MUNDO QUE QUEREMOS VER?

Esta nota surge a partir de una reflexión compartida en Facebook. Gracias a un video de Q´Orianka Quilcher sobre los derechos de los pueblos originarios donde se pregunta: “¿Cómo tenemos que ser, para ver el mundo que queremos ver?” y esa pregunta me inquietó al punto de querer compartir esta reflexión.
Creo que el mundo que nos rodea, es en mayor o menor medida, un reflejo de lo que hay en nuestro interior; y no solo el mundo, el gran mundo, este que compartimos con toda la humanidad, si no también, los otros mundo, los mundos más pequeños en los que participamos: nuestra familia, la empresa, el club, el barrio, la ciudad, etc. es en mayor o menor medida un reflejo de lo que hay en nuestro interior, tanto las cosas más bellas y amorosas como las calamidades e injusticias, habitan en nuestro interior.
Si nos detenemos por un instante, vamos hacia nuestro interior y observamos, nos podremos ver a nosotros mismos, comportándonos con nosotros mismos (valga la redundancia) como el mejor de los amigos o como el peor de los tiranos. Así, muchas veces somos bondadosos y nos tratamos con cuidado y afecto; cuidamos de nuestra salud, nuestra alimentación, nuestros vínculos, confiamos en nuestros talentos y dones, somos amorosos y atentos con lo que nos decimos a nosotros mismos, estamos atentos a nuestras necesidades y deseos... Pero en otros momentos nos comportamos con nosotros mismos con crueldad y descuido, así, no nos respetamos en nuestras inquietudes, nos invalidamos, desconfiamos de nuestras capacidades, nos culpamos por cosas que ni siquiera hicimos, perpetuamos pensamientos y conductas destructivas, nos juzgamos con tal dureza que finalmente, nos vamos resintiendo, ensombreciendo, lastimando y poco a poco escindiendo y fragmentando.
Ya en sus bellas “Hojas de Hierba” Walt Withman escribió: "Soy multitudes..." y cuanta verdad hay en esta simple frase, ¿No es cierto acaso que en cada uno nosotros habitan el santo y el réprobo, el justo y el corrupto, el generoso y el avaro, la monja y la prostituta, el libertino y el puritano, el valiente y el cobarde, lo terrenal y lo sagrado?
No será entonces que el mundo anda, en parte, como anda nuestro interior? No será que hay alguna relación entre el estado de las cosas y lo que pasa adentro nuestro y que muchas veces nos resistimos a ver? Y claro, cuando nos negamos a nosotros mismos, cuando no nos aceptamos así, con esas multitudes que somos, es probable que acaezca la fragmentación, que nos volvamos seres divididos, donde pareciera que una pierna da pasos al norte y la otra al sur. Entonces es probable que con gran presteza aquello que nos begamos a ver en nosotros mismos lo veamos en los otros, como dice el dicho, “veamos la paja en el ojo ajeno”, el mal y la injusticia allá afuera, en el otro, en el vecino, en el compañero de trabajo, en el político, en el extranjero, en el “diferente”, en un mecanismo que la psicología analítica llama “proyección de la sombra”. Y saben qué? Creo que aquello que negamos termina por actuarnos sin que nos demos cuenta. Carl Gustav Jung pensaba "Lo que no se hace conciencia se hace destino"; Y en esa brillante síntesis queda expuesto el valor de mirarnos a nosotros mismos, de observarnos sin tapujos y sin juicios, y solo desde la consciencia, del darse cuenta, surge la posibilidad de emprender un camino de pacificación interna, de acuerdo, entre las partes en tensión, de compasión y comprensión con cada uno de los personajes que nos habitan, de amigarse con uno, y como dice el zen, de practicar Maitri, la amistad incondicional con uno mismo.
Y tal vez sanando nuestras heridas y a nuestros personajes internos, reflejemos otra cosa en el mundo y en nuestros mundos, tal vez no sea un mundo ideal, pero sin duda, será uno más amoroso, justo y pacífico.

Gonzalo Grande

VER DIFERENTE PARA ACTUAR DIFERENTE

Muchas veces escuchamos por ahí que si quieres resultados distintos, debes actuar diferente. Esto es cierto, ahora: ¿Cómo accedemos a acciones distintas si seguimos viendo las cosas del mismo modo? Lo que necesitamos para que las cosas que nos importan cambien es poder revelar nuestros puntos ciegos, ver lo que no vemos. Aprender a ver de otra forma, implica cambiar de perspectivas, emocionar diferente ante las cosas que nos suceden y las que nos sucedieron. Desde cierta manera de mirar el mundo y a nosotros mismos se nos posibilitan ciertas acciones y no otras; por eso para lograr cambios efectivos es necesario aprender a observar diferente, a pensar distinto y a sentir distinto, ya que desde un nuevo observador son posibles acciones distintas para el logro de nuestro potencial. Es aquí dónde radica el oficio-arte del Coach Ontológico, facilitando caminos, preguntas, re-interpretaciones a nuestros aprendices para que tengan a mano y disponible otras maneras de ver e interpretar su realidad para actuar de forma renovada en pos de las cosas que les importan y acceder al logro y la plenitud.

Gonzalo Grande.


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¿QUE TE GUSTARÍA QUE ESTE PASANDO AHORA EN TU VIDA Y NO SUCEDE? Grupo para el desarrollo personal

¿Pensas constantemente que podrías hacer otra cosa que te haga más feliz pero no lo haces?, ¿Deseas interactuar mejor en tus relaciones?, ¿te gustaría tomar mejores decisiones? ¿Sentís que tus estados emocionales te impiden disfrutar de la vida? ¿Queres mejorar en tu trabajo u estudio? ¿Los miedos te dejan en la inacción? ¿Queres estudiar algo nuevo y no te animás? ¿Sentís que el pasado te tiene sujetado con dolor, resentimiento u enojo? ¿te gustaría profundizar en el conocimiento de vos mismo? ¿Te gustaría potenciar tu confianza y valor? ¿Crees que la vida, es una oportunidad y no queres dejarla pasar, pero sentís que has perdido el timón?
Si de tu interior surge un SI!, a alguna de estas preguntas, entonces estas invitado a participar del grupo para el desarrollo personal, autoconocimiento y sanación emocional.
La invitación es a que trabajemos en aquello que deseas que este pasando ahora en tu vida y no sucede. Traé lo que deseas, lo que te preocupa, lo que te angustia. Traé lo cotidiano, lo profundo, lo que te duele, lo que querés en tus vínculos y relaciones, en tu trabajo, Traé tus talentos, tus ambiciones, tus ganas de jugar, conversar y reflexionar. Traé tus sueños, tus busquedas y tu imaginación. Juntos vamos a explorar y facilitar el proceso de consciencia para la realización y la sanación, para vivir la vida que te mereces y los sueños que soñas.
Valiendonos de la gran posibilidad que surge de la dinámica grupal, vamos a explorar los temas que te preocupan, profundizar en tu desarrollo y conocimiento personal y facilitarte la construcción de acciones que hagan posibles tus aspiraciones, y posibilitar que logres una mejor relación con vos mismo y con los otros.
El enfoque es holístico y nos valemos de una diversidad de herramientas para lograrlo:
Desde la poderosa mirada hacia la acción transformadora del Coaching ontológico, integramos la profundidad y apertura de la psicología transpersonal, especialmente el enfoque jungiano, trabajamos con sueños y con imágenes, además, usamos herramientas teatrales y psicodramáticas, también está presente la perspectiva de género para revelarnos la influencia de los mandatos culturales y los aportes de la filosofía del Dr. Edward Bach sobre la salud, el bienestar y las emociones.
Seran encuentros semanales de 1.40 de duración y con cupos limitados.
El primer grupo esta abrierto para los días Miercoles al las 1930, a partir de Agosto.

¿A QUÉ LE DECIS BASTA...?

Decir “basta”, implica tomar consciencia de aquello que ya no queremos más en nuestra vida. En consecuencia, decir basta implica también decir acepto. Acepto lo que sí quiero para mi vida, acepto animarme a soñar con una vida mejor, acepto desarrollar mi potencial, acepto ir en pos de mis logros.

Muchas veces en nuestra vida llegan momentos en que sentimos, que estamos hartos. Hartos de renunciar a nuestros deseos, hartos de vivir estresados, hartos de tener relaciones insatisfactorias, hartos de comunicarnos poco y mal, hartos de sentir que nos la pasamos reaccionando, en lugar de accionando, hartos de no mirarnos a los ojos, harto de seguir postergando nuestros sueños, hartos de no realizar la tarea que sentimos en nuestro corazón... La lista podría continuar “ad infinitum” y te invito a completar la frase con lo que quieras.
Por supuestos que siempre tendremos buenos motivos para seguir haciendo aquello que no queremos o nos hace sufrir, siempre habrán razones válidas más o menos justificadas, el tema es ¿cómo queremos vivir nuestra vida? ¿Confiamos en que podemos ir en pos de nuestros sueños?
Desde el coaching ontológico proponemos la “toma de posición”, es decir la declaración con todo nuestro ser de “basta” a aquello que no queremos más como paso previo para un proceso de transformación. Esta declaración de “basta” o “toma de posición” implica una clara visión y profunda aceptación de nuestra actual situación, la disposición a transformarla y el diseño y ejecución de acciones nuevas. La propuesta es vencer la inercia y ponerse en acción. Algunos dirán: ”ya lo intente”, Ahora bien, los invito a reflexionar ¿no será que queremos que nos sucedan nuevas cosas haciendo más de lo mismo? El coaching ontológico propone trabajar sobre el observador que estamos siendo de nosotros, nuestra vida y nuestro entorno. Para construir una mirada nueva y más generativa que nos facilite el logro de nuestras aspiraciones y deseos.
¿A que le decís basta? ¿Qué soñas para tu vida?

Gonzalo Grande


FORES DE BACH: ¿HAY PARA HOMBRES?

Es probable que tanto varones como mujeres transitemos todo el abanico posible de emociones por igual, sin embargo, la experiencia emocional esta relacionada y directamente influida por los paradigmas y cuestiones del género. Así la misma emoción en unos y otras, será “disparada” por cuestiones diferentes y sentida y expresada de manera distinta.

Desde el punto de vista de género, los varones fuimos educados para no sentir, reprimir y esconder nuestras emociones: “Portate como un hombre y no llores”. Los hombres deben mostrarse fuertes y cualquier atisbo de blandura, ternura, vulnerabilidad, temor, es percibido como femenino: “no mariconees”, “los hombres de verdad no tienen miedo”. Pareciera que a los varones se nos permiten solo algunas emociones: por ejemplo, el enojo, puesto que nos permite mostrar toda la fortaleza, supuesto atributo exclusivo de lo masculino.
Al margen de que acordemos o no con estos mandatos, estos nos juegan y al igual que el agua para los peces es el medio donde nadamos y del cual nos cuesta dar cuenta.
El trabajo sobre uno mismo, desde esta perspectiva, nos permite tomar consciencia y “salir del agua” y observar su naturaleza, pudiendo ver nuestras actitudes y emociones. Así los hombres descubrimos que trabajamos denodadamente tratando de alcanzar ese ideal de fortaleza, de solvencia, de provisión ilimitada descuidando en ese empeño nuestra salud, necesidad de descanso, esparcimiento, etc.; nos ponemos “duros como un roble”; es en estos casos donde la esencia floral “Oak” vine a ayudarnos a restablecer la armonía recordándonos que tenemos límites, que necesitamos descansar, alimentarnos adecuadamente, divertirnos.
Los hombres, se dice, aportan estructura y firmeza y así nos ponemos rígidos e inflexibles, actitudes mentales que vemos reflejadas en el cuerpo, en contracturas, dolores de espalda, etc., es aquí donde Rock Water nos aporta flexibilidad y fluidez.
Mostramos toda nuestra furia como manera de afirmarnos y después sufrimos la toxicidad de esta emoción y quedamos expuestas al daño que ocasionamos, en estos casos Cherry Plum nos ayuda a equilibrarnos y a recordarnos que podemos resolver los conflictos de maneras pacíficas.
Aunque lo reprimamos o neguemos los varones también tememos y así tratando de desconectarnos de ese sentimiento “tan poco digno” sufrimos en silencio inestabilidad, irritabilidad, acides de estomago, gastritis; Mimulus y Aspen nos ayudan a comprender nuestros temores y enfrentar los desafíos con alegría y coraje.
Otras veces los varones nos sentimos tan descalificados o desvalorizados, que parece que nos avergonzamos de nosotros mismos, es en estos casos donde Crab Apple viene a ayudarnos a recuperar el sentido de la dignidad.
O a veces preferimos soñar con un futuro ideal y nos desconectamos del presente es en esos momentos donde Clematis nos ayuda a conectarnos y estar plenamente despiertos en el presente.
Y si siguiéramos indagando descubriríamos que los varones vivimos conscientemente o no, todo el abanico de emociones, ya que ellas son inherentes a la especie humana y no al género; por tanto haciéndolas conscientes, aprendiendo de sus mensajes es como nos volvemos más íntegros, más completos, reales y fieles a nosotros mismos, pudiendo liderar y diseñar la vida que queremos vivir, dando y recibiendo en perfecta armonía con nuestro entorno, haciendo de la agresividad un combustible para el logro y no para la violencia, compitiendo para descubrir nuestros limites y fortalezas y no para ganarle a nadie o ser más que otro, y así también nos encontramos con otros para cooperar y construir medios mejores para nuestra comunidad, abriéndonos a nuestra sensibilidad que nos permite amar y ser amados.

COACHING ONTOLOGICO Y FLORES DE BACH

El encuentro entre estas dos disciplinas, que se complementan e integran, da lugar a un enfoque más posibilitador y con mayores herramientas a la hora de emprender un proceso de toma de consciencia, transformación, sanación y logro.

Una conversación de Coaching Ontológico, que incluye la perspectiva filosófica del Dr. Edward Bach y las mismas esencias florales, dinamiza las transformaciones emprendidas, prestando especial atención a los estados emocionales e interviniendo con mayor precisión sobre ellos.

El biólogo Humberto Maturana, muestra que las emociones son disposiciones para la acción, vale decir que nuestras posibilidades de hacer en cada momento, están limitadas por el estado emocional y anímico en el cual nos encontremos. Por ejemplo, si estoy enojado, difícilmente me surja abrazar o decir cosas amables, es probable que me incline hacia alguna forma de violencia y quiera tener razón; si me doy cuenta que evito experiencias que deseo tener, es probable que este asustado; y si estoy triste lo más probable es que tienda a la inacción; por el contrario si estoy contento y alegre probablemente tendré ganas de compartir e interactuar y si me siento agradecido estaré dispuesto a dar. Este mecanismo es absolutamente natural y forma parte de nuestro “equipo de supervivencia” como lo describe Daniel Golemann, en su célebre “La Inteligencia Emocional”. Las emociones que nos acaecen son “disparadas” casi de forma inconsciente y muchas veces las habitamos sin darnos cuenta. De tal manera, podría decirse que, en lugar de tener emociones, estas nos tienen a nosotros. Entonces, de acuerdo al estado emocional en que me encuentre me serán posibles ciertas acciones y no otras.
El trabajo sobre si mismo desde esta perspectiva ayuda a capacitarse para auto observarse y descubrir el propio estado emocional y anímico desde el cual estamos actuando. Lejos de pretender reprimirnos en nuestra emocionalidad o insensibilizarnos, la propuesta apunta a comprender las emociones e interpretarlas como “mensajeros” que muestran una oportunidad de aprendizaje.
De esta forma la idea es reconocer como estamos, integrar la emocionalidad dándole un sentido, tomando el aprendizaje y capitalizandola para diseñar hacia donde quiero ir ya sea en el terreno personal o profesional.

Gonzalo Grande


¿QUE ES EL COACHING ONTOLÓGICO PROFESIONAL?

El Coaching Ontológico profesional es una disciplina que a través del uso del lenguaje, la corporalidad, la emocionalidad y la intuición, desafía paradigmas culturalmente arraigados, con el propósito de facilitar el accionar efectivo y bienestar de las personas y equipos, en un marco de respeto y compromiso.
Esta disciplina, de surgimiento relativamente reciente, se fundamenta en desarrollos científicos y teóricos, de por ejemplo el sociólogo Rafael Echeverría, el biólogo Humberto Maturana, la filosofía del lenguaje de Austin y Sarle; los filósofos F. Nietzche, M. Heidegger y Wittgenstein, el diseño ontológico de Fernado Flores y la práctica del Coaching de Julio Olalla, sumado a aportes de la inteligencia emocional y hasta de la física cuántica, más los aportes particulares de cada escuela de enseñanza y el bagaje y experiencia de cada Coach. Podrían establecerse, también, relaciones con la psicología cognitiva y constructivista.

¿Para qué se utiliza?

Cuando nos damos cuenta que estamos insatisfechos con aspectos de nuestra vida, ya sea, personal, relacional, de pareja o laboral y queremos empezar un cambio y no sabemos como, o cuando creemos saber como, pero los resultados a que aspiramos no se materializan, y nos desanimamos o nos resentimos, y nos decimos cosas como: “Es que tengo mala suerte”, o, “Acá no se puede”, o, “Con esta gente no se puede esperar nada nuevo”, o, “que queres, si estamos en Argentina”, o, “lo que pasa es que yo no puedo”, “la culpa la tiene mi pareja”, o, “si fuera un poco más inteligente”, o, “si mis padres me hubiesen...” y cosas por el estilo.
En la práctica esta disciplina se utiliza para por ejemplo: mejorar la comunicación, diseñar un futuro profesional ambicioso y posible, mejorar nuestra relación de pareja o con nuestros hijos o familiares. etc. En suma: lograr realizar aquello que juzgábamos imposible o “muy difícil” y descubrir oportunidades dónde solo veíamos limitaciones.

¿Quiénes consultan?

Personas mayores de 15 años, mujeres y hombres, profesionales, artistas, amas de casa, ejecutivos, empleados, líderes de todo tipo, y todos aquellos comprometidos con crearse un futuro más auspicioso para sí mismos y su comunidad.

¿Cómo es una conversación de Coaching Ontológico?

Si se trata de una consulta personal, se realiza en privado con el Coach, en un contexto especialmente diseñado para facilitar la comunicación, la apertura y la confianza. La duración de una conversación, puede oscilar entre los 30 y 60 minutos.

¿Qué puedo esperar al cabo de una Conversación de Coaching Ontológico?

A partir de una conversación, que se desarrolla no solo con el uso del lenguaje, si no también, involucrando las emociones, el cuerpo y las intuiciones o “feelings”, el Coach Ontológico, facilitará la toma de consciencia y la revelación de los “puntos ciegos” del aprendiz, interviniendo en el observador que éste, esta siendo de aquello que le importa, posibilitando nuevas visiones y en consecuencia la construcción de nuevas acciones para el logro de sus aspiraciones.

¿QUE SON LAS FLORES DE BACH ?

Las Flores de Bach, son elixires obtenidos a partir de flores silvestres. Estos elixires, nos ayudan a restaurar la armonía y el equilibrio emocional. El Dr. Edward Bach, prestigioso médico homeópata y bacteriólogo, pensaba que la enfermedad es producto de la desarmonía entre nuestra personalidad y nuestro ser profundo. Este conflicto al ser sostenido a lo largo del tiempo acababa por enfermar el cuerpo físico. Las Flores de Bach, entonces, nos ayudan en el camino de restaurar este acuerdo, equilibrando nuestras emociones y estados mentales.

PARA QUÉ SIRVEN?
Para ayudarnos a tomar consciencia de nuestras emociones, estados mentales y anímicos, equilibrandolos y permitiéndonos sacar el máximo provecho de nuestras experiencias.

EN QUÉ CASOS SE USAN?
Las Flores de Bach se incluyen dentro de las terapias complementarias. Estan aprobadas y recomendadas por la OMS (Organización Mundial de la Salud) Complementan cualquier tratamiento médico o psicológico, entendiendo que lo importante es tratar a la persona en su conjunto y no un síntoma. Se obtienen resultados muy positivos al utilizarlas en nuestra vida cotidiana cuando nos sentimos asustados, angustiados, deprimidos, enojados, indecisos o a la hora de enfrentar situaciones que juzgamos "estressantes". Encontramos resultados muy positivos cuando consideramos que determinados estados emocionales o anímicos no nos permiten llevar a cabo positivamente nuestra tarea.

SI DESEAS CONOCER MÁS SOBRE LAS FLORES DE BACH U OBTENER UNA ENTREVISTA PERSONAL PODES COMUNICARTE 15-5327-6719 O POR MAIL gongrande@yahoo.com



El Camino Del Error

EL CAMINO DEL ERROR

Carl Gustav Jung

En este fragmento de su autobiografía, Jung describe un proceso de comprensión y de transformación que tuvo lugar en el particular estado en que se viera circunstancialmente sumergido en 1944, a raíz de haberse quebrado un pie y haber tenido simultáneamente un infarto. Sus experiencias, entre oníricas y visionarias, le proporcionaron, según cuenta, una claridad sin precedentes, luego de lo cual surgieron muchas de sus principales obras. Nos dice textualmente:
"Hubo además una cosa que resultó de mi enfermedad. Podría formularlo como una afirmación del ser: un sí incondicional a lo que es, sin objeciones personales. Aceptar las condiciones de la existencia, tal como yo la veo: tal como la entiendo. Y aceptar mi propia esencia, tal como soy concretamente. Al principio de la enfermedad tuve la sensación de haber incurrido en un error en mi actitud y por ello ser responsable, en cierta medida, de mis fracasos. Pero cuando se sigue el camino de la individuación, cuando se vive la vida, hay que aceptar también el error; de lo contrario, la vida no sería completa. No existe garantía alguna -en ningún instante- de que no incurramos en el error o en un peligro mortal. Se cree quizás que existe un camino seguro. Pero éste sería el camino de los muertos. Entonces ya no sucedería nada o en ningún modo lo que debe ser: quien sigue el camino seguro, está exactamente muerto.
Sólo después de la enfermedad comprendí lo importante que es para el propio destino el decir sí. Pues de este modo hay un Yo que luego no desertará cuando suceda algo inconcebible. Un Yo que persiste, que soporta la verdad y que está a la altura del mundo y del destino. De este modo se hbrá experimentado en un fracaso también una victoria. Nada es estorbo -ni por fuera ni por dentro-, pues la propia continuidad ha resistido al fluir de la vida y del tiempo. Pero eso sólo puede ocurrir cuando uno no se inmiscuye indiscretamente en los designios del destino."
Carl G. Jung fue uno de los pioneros en investigar los conocimientos de las Tradiciones de Sabiduría y entrelazarlos con la Psiquiatría de Occidente. Nació en Suiza en 1875, y murió en 1961. Escribió extensos estudios sobre Psicología vinculándola con la Simbología, la Alquimia, la Astrología, la Religión y otros temas escandalosos para el ámbito académico de su época. Era practicante de Yoga y Meditación. Este texto corresponde a su autobiografía, titulada "Recuerdos, sueños, pensamientos", Editorial Seix Barral, España, 1986.

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UNA CULTURA PARA LA PAZ

Respiras, eres consciente, tienes la facultad de saber, de vivir, de existir. Es tu mayor fortaleza. No hay mayor sabiduría que esa. Entonces, acepta la sencillez, acepta la alegría en tu vida. Has de entender lo que significa dar cada día un paso para acercarte al corazón, a la vida misma, para ser un verdadero discípulo del aliento. De ese aliento que no llega de dos en dos o de tres en tres sino uno cada vez; el verdadero arte reside en poder ir a tu interior, disfrutar de cada aliento y comprender lo que eso significa.

Acepta la vida, no la juzgues. Decir esto es fácil, pero es una de las cosas más difíciles de hacer. Sería más sencillo levantar a pulso la casa donde vives y cambiarla de sitio que dejar de juzgar. Así que no pienses que hablo de cosas agradables y sencillas, porque no es así. Parecen simples, pero seguramente sería más fácil hacer flotar un país entero que dejar las críticas a un lado. No naciste con esas críticas, son algo que has adquirido después. Déshazte de ellas, no las necesitas. Ni tampoco al mundo le hacen ninguna falta. ¿Te das cuenta de cuánto mejoraría este mundo si todos dejáramos de juzgar? ¿Quieres disfrutar de verdad? Entonces, despierta, mira a tu alrededor, respira, siente el silencio, siente ese sentimiento dentro de ti. De eso se trata, no de juzgar.

En la vida hay muchas distracciones, muchos caminos, cientos y miles de ellos. Si no tienes un destino, todos son válidos. Pero si tienes un lugar en especial al que quieres ir, el único camino posible es el que te lleve allí. Muchas veces no estamos seguros de lo que queremos en la vida. No estamos claros respecto a la posibilidad. Abrimos la ventana y vemos todo lo que hay fuera: "Eso es curioso... Aquello es interesante... Me gustaría tener eso... Me gustaría que esto fuera de esta manera o de esta otra...". Desde que nuestra cabeza se posa en la almohada hasta que se despega de ella, algo queda olvidado. ¿Quién soy? ¿Qué es esta vida? ¿Qué es esta existencia? ¿De qué trata todo esto? Mucha gente comienza con buen pie: "Esta vida es muy valiosa, maravillosa, increíble". Luego salen, yo también me incluyo, y se meten en explicaciones. Todos tenemos nuestros asuntos y nuestros problemas. ¿Cómo podemos decir lo que significa que el aliento entre en este cuerpo, trayendo el regalo de vida? Que ocurra algo tan simple, tan fantástico, tan increíble, que todos los seres humanos sobre la faz de la tierra sean tocados por su magia. La magia de este aliento que entra, la magia de la vida según se manifiesta, según danza cada día.

Los seres humanos tratan de agarrarse a todo lo que pueden, sin darse cuenta de aquello a lo que se deberían aferrar. Un ejemplo perfecto sería el de un barco que ha comenzado a hundirse. Cuando te das cuenta de que el barco se hunde, te agarras a lo que puedes. Pero no te sujetes al barco porque te arrastrará con él. Si te aferras a algo que no flota, tú también te hundirás. Eso es lo que ocurre cada día en nuestras vidas cuando no podemos distinguir la naturaleza de las cosas que nos rodean. Pero un día sucede algo totalmente diferente. Nos llega un mensaje que dice: "Vive en paz". ¿Qué significa vivir en paz? Eso es lo que tenemos que entender. Sí, están las dudas. Están todas esas cosas. Pero ninguna de ellas es el recipiente al que entra el regalo del aliento. La vida no trata de mis problemas. Trata de mi necesidad de sentirme lleno, de la necesidad de saciar mi sed. Esto es lo que quiero más que ninguna otra cosa. Mi necesidad más básica es llenar lo que mi corazón quiere que se llene en mi vida, y no sólo una vez, sino una tras otra. Necesito eso cada día. Lo necesito tanto como sea posible. La cuestión que surge siempre: "No tengo suficiente tiempo. Tengo muchas responsabilidades". No tienes que renunciar ni siquiera a una de ellas. Hagas lo que hagas y seas lo que seas, puedes seguir sintiendo paz. Vivimos en un mundo en el que podemos hacer muchas cosas. Estamos en una sociedad multiprocesador. Queremos hacer todo lo que podamos. Pero eso no significa que tengamos claro qué es lo que realmente queremos hacer. Necesitamos claridad sobre lo que queremos fundamentalmente en la vida.

¿Cuánta gratitud siento por estar vivo? ¿Cómo tengo de claro que para mí lo más importante es que este aliento entró en mí y pude reconocerlo? Incluso uno solo. Siente ese sentimiento en cada respiración según se manifiesta. Es el sentimiento de la paz.

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Nota Cedida por Sitio Claridad, Juan Angel Moliterni