COACHING ONTOLOGICO Y FLORES DE BACH

El encuentro entre estas dos disciplinas, que se complementan e integran, da lugar a un enfoque más posibilitador y con mayores herramientas a la hora de emprender un proceso de toma de consciencia, transformación, sanación y logro.

Una conversación de Coaching Ontológico, que incluye la perspectiva filosófica del Dr. Edward Bach y las mismas esencias florales, dinamiza las transformaciones emprendidas, prestando especial atención a los estados emocionales e interviniendo con mayor precisión sobre ellos.

El biólogo Humberto Maturana, muestra que las emociones son disposiciones para la acción, vale decir que nuestras posibilidades de hacer en cada momento, están limitadas por el estado emocional y anímico en el cual nos encontremos. Por ejemplo, si estoy enojado, difícilmente me surja abrazar o decir cosas amables, es probable que me incline hacia alguna forma de violencia y quiera tener razón; si me doy cuenta que evito experiencias que deseo tener, es probable que este asustado; y si estoy triste lo más probable es que tienda a la inacción; por el contrario si estoy contento y alegre probablemente tendré ganas de compartir e interactuar y si me siento agradecido estaré dispuesto a dar. Este mecanismo es absolutamente natural y forma parte de nuestro “equipo de supervivencia” como lo describe Daniel Golemann, en su célebre “La Inteligencia Emocional”. Las emociones que nos acaecen son “disparadas” casi de forma inconsciente y muchas veces las habitamos sin darnos cuenta. De tal manera, podría decirse que, en lugar de tener emociones, estas nos tienen a nosotros. Entonces, de acuerdo al estado emocional en que me encuentre me serán posibles ciertas acciones y no otras.
El trabajo sobre si mismo desde esta perspectiva ayuda a capacitarse para auto observarse y descubrir el propio estado emocional y anímico desde el cual estamos actuando. Lejos de pretender reprimirnos en nuestra emocionalidad o insensibilizarnos, la propuesta apunta a comprender las emociones e interpretarlas como “mensajeros” que muestran una oportunidad de aprendizaje.
De esta forma la idea es reconocer como estamos, integrar la emocionalidad dándole un sentido, tomando el aprendizaje y capitalizandola para diseñar hacia donde quiero ir ya sea en el terreno personal o profesional.

Gonzalo Grande


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